En mi trabajo hay herramientas que uno aprende porque quiere probar algo nuevo y otras que aprende porque simplemente las necesita. Lightroom Classic llegó un poco por lo segundo.

Durante este mes empecé a usarlo para procesar los bancos de fotos y las galerías que preparo para el PWCC. El objetivo principal: trabajar con fotografías profesionales, reducir su tamaño y dejarlas listas para cargarlas más rápido en la web.

Antes, cuando tenía que hacer este proceso de manera online, me encontraba con una limitación bastante simple pero molesta: podía tener un límite de cantidad de fotos o de peso. Cuando estás trabajando con una galería completa, eso termina significando más tiempo y más pasos de los necesarios.

Aprender probando

No hice un curso específico ni seguí un proceso demasiado estructurado para aprender a utilizar Lightroom Classic. Como muchas otras herramientas que uso en mi trabajo, fui aprendiendo mediante prueba y error.

Soy bastante autodidacta en ese sentido. Cuando necesito hacer algo y no sé cómo hacerlo, empiezo a buscar, probar opciones y ver qué resultado me funciona mejor.

Además, Lightroom tiene muchas características que van más allá de simplemente cambiar el tamaño de una fotografía. Tiene herramientas bastante completas para editar imágenes en general, por lo que mientras iba aprendiendo el proceso que necesitaba para las galerías, también fui descubriendo otras posibilidades.

"Una herramienta nueva no siempre llega porque quieras aprender algo nuevo. A veces llega porque necesitas resolver mejor un problema que ya tienes."

En este caso, la necesidad estaba directamente relacionada con mi trabajo. Las galerías del PWCC pueden reunir una gran cantidad de fotografías y no siempre necesito trabajar cada imagen de manera individual. Tener una herramienta que me permita procesarlas de una forma más práctica hace una diferencia importante.

Menos tiempo en un proceso que se repite

Lo que más valoro hasta ahora es precisamente el tiempo que puedo ahorrar.

Si tengo que preparar una galería y antes debía recurrir a una plataforma online que tenía límites de fotos o de peso, el proceso podía terminar siendo más largo de lo necesario. Ahora puedo hacer ese trabajo directamente desde Lightroom y preparar las fotografías pensando desde el comienzo en el uso que tendrán.

Todavía sigo descubriendo funciones y formas de trabajar dentro del programa. No siento que ya conozca Lightroom de principio a fin, pero tampoco creo que tenga que ser así para que una herramienta sea útil.

Por ahora, ya conseguí algo importante: hacer más sencillo un proceso que forma parte de mi trabajo habitual.

Y probablemente esa sea una de las cosas que más me gustan de aprender herramientas nuevas: no se trata solamente de sumar un programa más a la lista, sino de encontrar una manera de trabajar un poco mejor que antes.