Un shooting no empieza cuando saco el teléfono y aprieto el botón de grabar. Para mí, comienza bastante antes, incluso antes de salir de casa. Revisar dónde voy, qué tengo que producir y qué puedo encontrar en el lugar es parte del trabajo.

Con el tiempo aprendí que llegar preparado no significa tener todo controlado. Especialmente cuando se trata de deporte, muchas de las mejores imágenes aparecen precisamente cuando ocurre algo que no estaba en los planes.

Prepararse antes de salir

Lo primero que hago es revisar los horarios, el clima y las referencias del contenido que tengo que producir. Esto último me sirve para llegar con algunas ideas y buscar nuevas perspectivas que puedan hacer diferente el resultado.

También pienso en la ropa y los implementos que voy a necesitar según el tipo de cobertura. No es lo mismo pasar varias horas grabando un partido que trabajar en un evento social, y la preparación también cambia.

Antes de salir, hay algo que intento no pasar por alto: revisar el equipo.

Mi teléfono, baterías portátiles y micrófono son parte de lo básico que llevo conmigo. También procuro tener agua y algún snack, especialmente cuando sé que serán varias horas de trabajo.

"Una de las cosas que aprendí es que llegar preparado también significa estar listo para lo que pueda salir mal."

Llegar antes también es parte de grabar

Cuando voy a un lugar que no conozco, intento llegar con bastante anticipación. Ese tiempo no es tiempo perdido: me permite conocer el espacio y pensar cómo puedo moverme durante la cobertura.

Me fijo en las zonas desde las que puedo grabar, los lugares donde puedo conseguir determinados planos y las posibilidades que ofrece el espacio.

También observo la luz, los fondos, el movimiento de las personas, la ubicación del cliente y todo aquello que pueda afectar lo que voy a grabar.

Llegar unos minutos antes me permite hacer algo que es difícil cuando uno llega apurado: mirar.

Tener una idea, pero estar listo para cambiarla

Normalmente tengo ciertos parámetros en mente antes de empezar. Pienso en qué necesito conseguir y qué tipo de contenido quiero producir, pero no intento convertir la cobertura en un guión rígido.

En el deporte esto es todavía más evidente. Una jugada puede cambiar completamente lo que estás haciendo en cuestión de segundos. Puede aparecer una reacción, un momento inesperado o una situación que no estaba contemplada.

Por eso, además de saber qué quiero grabar, tengo que estar pendiente de lo que está ocurriendo.

Con los años he aprendido a estar más activo durante una cobertura. No solamente buscar la toma que tenía pensada, sino observar lo que pasa alrededor y estar preparado para reaccionar.

También cambia la forma de vestirse

La preparación no es solamente técnica.

La ropa también depende del tipo de trabajo. En una cobertura deportiva tengo un poco más de libertad y busco estar cómodo, porque probablemente voy a pasar varias horas moviéndome de un lado a otro.

En un evento social o en un contexto más formal, la vestimenta cambia y también tengo que adaptarme a ese entorno.

Parece un detalle pequeño, pero cuando estás trabajando en terreno, sentirte cómodo y al mismo tiempo adecuado para el lugar también forma parte de la preparación, ya que de alguna manera se busca pasar desapercibido entre el evento.

Lo que aprendí de los errores

Buena parte de mi rutina actual nació de errores bastante simples: quedarme sin batería, olvidar algún equipo o, en una cobertura en vivo, perder una jugada porque no estaba preparado para reaccionar.

Son cosas que pueden parecer menores hasta que ocurren justo en el momento que necesitabas registrar.

Por eso hoy intento estar listo mucho antes de la hora de salida y llegar con anticipación. No me gusta trabajar con la sensación de que voy corriendo detrás del reloj.

Prepararse mejor no significa saber exactamente qué va a pasar. Significa tener las condiciones necesarias para aprovecharlo cuando ocurra.

Y quizás esa sea la parte más importante de mi rutina antes de grabar: estar preparado para lo que espero, pero también para lo que no estoy esperando.